Choque de trenes (II)

Antes de continuar con la descripción del nuevo logotipo de RENFE, quisiera comentaros que durante este fin de semana me acordé de una obra importante de El Lissitzky, uno de los autores más importantes de las vanguardias. La obra en cuestión es “Golpead a los blancos con la cuña roja” del año 1919, obra que ya ha aparecido de forma fortuíta en el post de ayer. Y expresa, creo recordar, el ataque del comunismo al capitalismo. Con independencia del posible mensaje político, hay que reconocer que esta obra poseé una gran expresividad. Creo que esto se debe a la presencia de dos formas que sugieren ese posible dinamismo: el triángulo y el círculo. Además hay que añadir la violencia formal con la que han sido presentadas (la “estocada” de la cuña roja contra el círculo blanco) y la impresión de que los objetos del cartel han sido concebidos como formas tridimensionales que se mueven en un espacio 3D.

Estas son mis primeras impresiones con respecto a esta obra. Se que puede ser demasiado reiterativo por mi parte incidir sobre esta obra, pero la menciono de nuevo porque creo que lo que dije en el anterior post (”estrella destructora y….¿¿artística??”) sigue siendo válido para este. La necesidad de tener una cultura visual mínima es importante para poder desarrollar un producto útil. Es necesario observar lo que han hecho otros y conocer las razones por las cuales esas obras han tenido éxito o no. Y creo que, concretamente esta obra, ha servido de referente a muchos diseñadores.

Y si mis ojos funcionan y reciben la luz necesaria para contemplar las cosas, creo que Cruz Novillo se hizo eco de la obra de El Lissitzky para crear el antiguo logotipo de RENFE. Es innegable, como dije en la primera parte de este post, la existencia de un análisis previo que confirma el posterior éxito de la identidad. Los cromatismos elegidos (azul oscuro y amarillo) dotan de una gran presencia al conjunto, transmitiendo la potencia de la maquinaria de la marca (¿no os recuerda este logotipo, aunque de forma vaga, a las marcas de carga y descarga de un almacén, como diciendo “cuidado, hasta aquí has llegado”). Apropiado, sin duda.

Recuperando el camino trazado por el anterior post, creo que estabamos hablando de los costes de la renovación de la marca. Decía que en un princípio me parecen un tanto abusivos. La gente, por lo que yo he podido comprobar, también está de acuerdo con esto. Ahora bien, vamos a ver el por qué de este cambio de identidad: parece ser que RENFE se ha dividido en dos empresas, la actual RENFE Operadora y Adif, debido a la liberalización del sector de los viajeros la cual deberá ser efectiva a partir del año 2010. Bien, entonces deberíamos reflexionar en un primer momento sobre si realmente conviene a la marca, y si es necesario cambiar su aspecto. Adif posee su propia identidad que nada tiene que ver ni con el antiguo logo de RENFE ni con el actual, por lo que no hay peligro de que el usuario se confunda. Podríamos entonces pensar que este cambio visual obedece a que los que no usan el tren esten satisfechos, es decir…..¿gñe?… Esto es, a los viajeros usuarios del tren no nos beneficia EN NADA el hecho de que se modifique la identidad visual de RENFE. Es más, creo que nos perjudica, sobre todo a los que hemos conocido las dos marcas debido a que con esta renovación se intenta romper un vínculo visual que ha funcionado durante mucho tiempo, y a mi no, pero a una persona mayor este hecho la puede llevar a la
confusión. Y hablo en términos de utilidad, porque este logotipo lleva implantado, y bien implantado (por todo lo que ya he comentado) la friolera de unos treinta años, es más, si le pedimos a cualquier persona (ya sea adulta o menor) que dibuje el antiguo logo de RENFE, fijo que lo dibuja, debido a su sencillez la fuerte identificación formal creada entre la identidad y el espectador. Ya dije que las cosas bien estudiadas, bien resultan.

Concluyo esta parte diciendo que no considero necesario un cambio visual en la marca, ni siquiera en relación a los cromatismos, como sucedió con la última revisión del antiguo logo. Para mí es básico esto a la hora de entender el gasto que ha hecho RENFE como superficial, con independencia de las buenas razones para realizar el cambio que manifestó en su momento en notas de prensa. Por lo tanto, deduzco que Interbrand no se iba a echar arena sobre su propio tejado, y “aconsejó” el cambio de marca. Esa es otra labor de los diseñadores, aconsejar bien al cliente sobre lo que se debe o no hacer, sobre si su marca debe remodelarse o no, o si debe ser sustituída, con independencia de la “pasta”. Aunque eso es difícil, ¿verdad?

Pasemos a analizar el logotipo. Nos encontramos con que la nueva identidad visual de RENFE es un logotipo tipográfico, es decir, inicialmente carece de una forma separada que identifique a la marca. Por lo que el trabajo es mayor, ya no podemos hacer una forma identificativa y entonces tenemos que conseguir que las letras hablen “por sí mismas”. Se ha desechado, por tanto, la posibilidad que manejó Cruz Novillo en su momento, y que conste, que no estoy diciendo si me gusta o no la forma (como he dicho en anteriores veces), sólo me centro en el análisis de su utilidad. Como digo, creo que esta forma tipográfica, responde a un objetivo visual y es identificarse con los actuales trenes de Alta Velocidad (AVE, “el pato” actual,…) y por la cursiva deduzco que se intenta crear un sentimiento de “velocidad”. He encontrado distinta la letra “f” del resto. La pregunta es ¿por qué?…Se ha intentado hacer alusión a los antiguos trenes con su chimenea….no sé….se hace alusión a las vías del tren….no sé…..es una manera abstracta de resaltar el concepto de “velocidad”…..no sé… Es decir, cuando este logotipo me intenta comunicar algo, me parece excesivamente obvio, debido en gran parte a que la ecuación “velocidad”=cursiva quizás es un recurso excesivamente utilizado y manido (¿romperse el coco?, me parece que no……). Y otra pregunta….¿Todos los trenes actuales de viajeros tienen el morro afilado?, ¿y los Talgo y Talgo Pendular (trenes que han marcado la historia de RENFE, y me consta que sigue siendo así) se han visto recogidos como idea en el logotipo? Creo que son arrastrados por máquinas normales, con su morro inclinado 90º con respecto al suelo. Humildemente creo que no forman parte de esta forma tipográfica. la idea de “chimenea” o “via” se encuentra reflejada a través de la letra “f”…uff..me cuesta verlo. ¿Y a vosotros?. Vengo a decir que el hecho de manejar tipografía como logotipo es complicado sobre todo si queremos transmitir sensaciones. Y en cuanto a los cromatismos, ¿de verdad expresan “liderazgo, excelencia, proximidad y compromiso”…y un nuevo modelo de gestión?. En el primer post que publiqué en este blog (”logo Alcatel-Lucent”) hablaba sobre la presencia del color morado y de lo que significaba. Es un color neutro, ni muy fuerte ni muy débil, mezcla de el rojo (potencia) y el azul celeste (debilidad, necesidad, infantil,etc…)… RENFE, creo yo, no debería posicionarse como neutra.

Concluiré, muy a mi pesar que el nuevo logotipo de RENFE se presenta con intentos de “significar” y en cualquier caso, a pesar de resultar obvio que hay “velocidad”, este está lejos de sorprender y de demostrar una sensación de “algo estudiado”, algo que vaya más lejos de mostrar un concepto que se da por sabido entre los viajeros. No impacta a nivel visual, ni llama
la atención, como corresponde a una empresa que maneja “maquinaria pesada y de precisión”, sus líneas suaves se encargan de ello, y da la impresión de que estamos hablando de un logotipo creado para una empresa de cruceros (y ni siquiera, véase el logo de “Transmediterránea”), y sus formas más identificativas no ayudan a ver otros conceptos que en teoría funcionarían mejor. Por lo tanto, no es justificable el gasto que ha hecho RENFE para renovar su imágen. La opinión sobre la factura se la dejo a ellos…Un saludo.

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