Iniciales montadas, unas encima de otras…

Esta mañana, cuando subía las escaleras de la estación de metro de Tribunal, me he encontrado con una similitud que si bien me ha provocado gran curiosidad, no ha sido de menor intensidad el escalorfrio que me ha recorrido la columna, una cosa así como un terremoto…Sí, si miráis las imágenes comprobaréis que las modas en la identidad institucional también existen…En el caso a analizar seguro que es así. En otros eso quiero pensar -jejej- porque después de ver lo que nos han colocado como…”idea” de lo que debe ser la marca del Gobierno de España,…en fin, a uno se le queda un cuerpo como para creerse uno que son modas…no digo nada, que luego todo se sabe.

Pues sí, mientras me daba el obligado paseo hasta el estudio, este encontronazo me ha hecho volver a reflexionar sobre las necesidades gráficas de Madrid. Esta, nuestra gran ciudad, está plagada de instituciones tan antiguas como el Tribunal de Cuentas y el Teatro Real, y todas ellas no tienen el mismo tratamiento o consideración en cuanto a identidad institucional se refiere. Bien es cierto que estos grafismos estan orientados a comunicar de forma clara y sencilla, cruzando y empleando las iniciales de los nombres de estas instituciones (en mayúsculas) como abreviaturas decorativas de los mismos. En el caso del Teatro Real, la comunicación se ve reforzada por la presencia de una corona y en el del Tribunal de Cuentas sólo aparecen las iniciales…

La verdad sea dicha, estos logotipos -quizás un poco más el del Teatro Real- comunican, pero yo creo que ya les ha llegado la hora de que les den un buen repaso, más bien porque estas instituciones poseen ya una larga trayectoria conceptual, es decir, significan más y la actualidad así lo requiere. Esto no implica que las supuestas y -ojalá- futuras nuevas identidades tengan que caducar, al contrario, se puede crear una identidad duradera, que haga referencia a una multiplicidad de significados y conceptos, tanto pasados como presentes o futuros. Por ejemplo: el Teatro Real puede ampliar sus horizontes llevando obras vanguardistas a su programación, por lo que el significado de la institución ya no está ligado solamente a los clásicos y a las óperas de toda la vida…la sociedad cambia y sus gustos también, por lo tanto, estas instituciones deberían adaptarse a los tiempos actuales y a sus modos de representación gráfica. Algunos dirán que por qué cambiarlas, si son tan “elegantes”…ya estamos con la jod…Una cosa, como digo, es lo elegante, y otra muy distinta es lo que fue elegante y trata de serlo en la actualidad. Es cierto que, en el caso del Teatro Real existen elementos que tienen que ser tenidos en cuenta inicialmente, lo que no impide en absoluto que se tomen decisiones formales y/o conceptuales que impliquen cambios drásticos (brrrrhhuuiii…..qué miedoooo). Otro tanto de lo mismo para el Tribunal de Cuentas. Lo elegante aquí pasa a carecer completamente de significado y las iniciales no transmiten más allá de lo que expresa su nombre, las cuales ya de por sí pueden hacer referencia, por ejemplo a Tribunal Constitucional -por cierto, vaya ejemplo de identidad, y si no, mirad la cabecera de la web, vais a saber lo que es bueno-…en fin, adaptarse o quedarse anclado en el pasado….¿en qué quedamos, señores?. Bueno, pues eso, que espero vuestros comentarios. Un saludo.

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