Experimentar el Universo
Diciembre 10, 2007 //

Buenos dias. Me he dado cuenta de que pasear a eso de las ocho y media de la mañana por la calle tiene varias consecuencias. La primera es que después de salir del metro uno se va despejando, te guste o no, gracias al viento invernal. Y la segunda es que gracias a este procedimiento -el helado despertar-, uno se percata de cosas que ya me habian comentado hace tiempo, pero no es lo mismo que te las cuenten que tenerlas delante. También es posible que uno esté mas receptivo unos dias que otros -doy fe de ello-. Imaginaos… pensar en la universalidad a estas horas… Si es que cuando me aburro no tengo rival…
Como digo, esta mañana me he percatado de un aspecto fundamental, que ya he nombrado nosecuantas veces: la universalidad. Sí, ese concepto que parece tan grande e inabarcable como su propia definición. ¿Qué es lo que he visto esta mañana?… pues no he descubierto nada nuevo, aparentemente. Sólo me he fijado en los gestos de la gente. Fijaos. Resulta que a una altura determinada de la calle Fuencarral, me he topado con una chica de no más de treinta y tres años, calculo. Me pareció que era latinoamericana y, como digo, salia del portal con su hija para acompañarla a la escuela. Mi sorpresa fue la siguiente: se santiguo segun pisaba el suelo de la calle. Este gesto ya se lo he visto a más gente, entre otras personas, a mi abuela de ochenta y tantos años. Me diréis que estos gestos son normales en estos modelos culturales -mi abuela y esta chica-; personas que provienen de distintas zonas del planeta pero en las que la religión católica está muy presente. Y os diré que tenéis razón, y además añadiré: casi con independencia del mensaje de esa religión. Pero lo que me choca un poco es que, a pesar de su origen territorial, esta chica pertenece, en teoría, a una generación distinta, que tiene otros valores. Esto me ha hecho meditar sobre la influencia de determinados aspectos culturales en la vida de las personas. No voy a discutir nada en torno a la validez de una religión determinada porque no es mi labor ni es el objetivo de este blog. Hablaré un poco sobre los símbolos.
Es impresionante la influencia que dos lineas perpendiculares ejercen sobre la gente. Me refiero, logicamente a la cruz latina, ese símbolo que nos habla de la historia de un famoso profeta. Sí, el mensaje es potente, pero ¿nos hemos parado a pensar un poco en el por qué? La historia de este profeta nos habla de aspectos determinados de su vida, pero sobre todo nos habla de su “forma” de morir y de lo que ello implicó en esa época y presumiblemente en la actualidad. Estoy diciendo que en determinados casos parece que la forma complementa indiscutiblemente a la función del objeto (cruz). ¿Tendría el mismo efecto en los creyentes de esa religión si la forma de morir de este profeta hubiese sido otra? buena pregunta para ser respondida. No soy antropólogo pero creo que la imágen desprendida de este hecho no sería la misma en intensidad si se hubiese hecho de otra forma, si el símbolo (forma) resultante fuera otro (un círculo, por ejemplo). No sólo es el símbolo, la creación formal, sino el gesto que le acompaña. Ese gesto/movimiento es tan sencillo de realizar que se ha incluido en el repertorio de algunas personas de una manera casi natural. Inmediatamente despúes de ver a esta chica hacer este gesto, seguí andando rumbo al estudio, y me encuentro con otro gesto. Una señora se llevaba la mano a la nariz porque se la caia el moquillo e inmediatamente despúes sonaba un ronquido que impedía que la sustancia diera al traste con su imágen y compostura. Este gesto, aparentemente menos decorativo que el de la marca de la cruz al salir de la calle, es más universal -todos tenemos miedo de parecer unos mocosos- porque formalmente es más sencillo de trazar -nos llevamos una mano a las narices, rapidamente- y a nivel de concepto es tan potente como el mensaje de la cruz. Los dos nos hablan de un sentimiento muy primitivo: el miedo. En este caso, miedo a hacer el ridículo en una sociedad en la que la imagen es más importante a veces que coger un pañuelo por higiene, y miedo a que el supuesto dios nos castigue por no acordarnos de él en determinados momentos. Estos dos gestos nos hablan de algo muy importante: la universalidad de la linea y del punto. Ya hemos hablado sobre la influencia que determinados movimientos artísticos (de stijl, constructivismo, etc…) ha ejercido en las personas desde hace tiempo, sobre todo en épocas convulsas. Yo creo que esa influencia ha venido dada porque estos movimientos basaban su existencia en la propia existencia. La naturaleza, los gestos de la gente, los edificios… la raíz de todo. Y en que la existencia del hombre peligraba. Se hicieron experimentos fotográficos, gráficamente muy interesantes, que describen el movimiento de las personas, y nos muestran hasta que punto somos puntos y líneas (mirad nuestro cuerpo humano por dentro y por fuera). También se crearon obras pictoricas que describen el dinamismo de una persona bajando escaleras. No me cabe la menor duda de que todo se constituye y se crea gracias al punto, y al desplazamiento de este por el espacio (línea). Por eso los gestos más humanos (dibujar con un lápiz, por ejemplo) son tan fuertes a nivel conceptual. Desde luego, está demostrado que los diseños más simples (no confundir con “simplismo”) son los más efectistas y los que más influyen en la colectividad. La historia, nuestra historia, está cargada de estos símbolos.
Por otro lado me acordé de que alguien dijo, -o creo que lo leí-, que pensar que en el Universo sólo estamos nosotros es de ser un tanto egocentrico. Y tampoco voy a entrar en discusiones sobre si hay vida en las estrellas o no. ¿A que viene esto? ¿Me he puesto un embudo en la cabeza? Os prometo que no. Sólo diré que inmediatamente después de contemplar a estas dos personas hacer su vida diaria, me acordé de que para llegar a ver esos momentos tan humanos en la calle Fuencarral, he tenido que trazar una línea desde mi casa. Y en ese mismo momento me he acordado de la sonda Pioneer 10 (ver imagen), lanzada al espacio el 2 de marzo de 1972. Esta sonda fue lanzada con un propósito tan universal y sentimental como es el miedo de saber si de verdad estamos solos. Fijaos si tenemos miedo, que los técnicos espaciales de la NASA incluyeron en el escaso equipaje de la sonda una placa de oro con jeroglíficos que intentaban ser tan “universales” como para que cualquier raza de seres inteligentes pudiese interpretarlos y encontrar nuestro planeta (aún sabiendo que los gestos/comportamientos de cualquier ser también pueden ser catalogados de universales: amistad, hostilidad, etc…). Y si miramos la placa veremos un baile importante de líneas geométricas: circulos, líneas rectas y curvas que hablan de nuestra localización geoespacial, de nuestro tamaño (altura con relación a la sonda) y de los planetas de nuestro sistema solar. Todo expresado, como digo, con líneas curvas, rectas… todas ellas cargadas del mensaje de nuestra existencia, una especie de grito en plan: ¡eh, que estamos aquí! Y al crear este proyecto no se escogió ningún otro sistema físico, no se ha pensado en mandar un archivo de voz, de imágen o un archivo de números dentro de la nave, no -también considerado lenguaje universal, no los números árabes que empleamos, sino la simple representación de los mismos a través de puntos, circulos o rayas, como en civilizaciones más antiguas que la actual-. Se eligieron las lineas y los puntos de un simple dibujo. Una forma física, representativa, expresiva y que presumiblemente perdurará mucho más en el tiempo y el espacio.
Así que, si se ha elegido este sistema de representación para mandar el mensaje definitivo, ¿por qué no dejamos de sentir miedo a la historia del diseño y nos planteamos relajarnos en su mundo, en lo que ha dado frutos- la línea y el punto, movimientos artísticos, etc…-. O dicho de otra manera, ¿por qué no nos entra miedo cuando no hacemos caso a movimientos artísticos que se han configurado básicos para el desarrollo intelectual y cultural? Hombre, no sabemos a ciencia cierta si el mensaje de la Pioneer 10 ha sido recogido, pero aquí, en nuestro planeta/hogar se ha demostrado que el sistema funciona. ¿Te imaginas…? Bueno, pues espero vuestros comentarios, como siempre. Un saludo.


qbensis dice...
waw! tan temprano y pensando tan lucidamente, pues, la verdad es que ni me acordaba del satelite, pero con lo de la placa mas dejao flipando, ya ves, ni audio ni video solo lineas y puntos, muy interesante tu post.
am, felicidades por la muy buena revista y el blog, el cual encontre por casualidad hace poco y ahora soy asiduo jeje saludoss
11 de Diciembre de 2007
Al principio fue el punto… - El Blog de Magnoliart dice...
[…] Es una costumbre oír en la actualidad que un diseño es bonito, es agradable, es feo, es horrible, etc… Expresiones como: “me gusta” o “no me gusta” forman parte del repertorio del habla y del sentir del ser humano desde que existe. Y esto tiene una razón de ser. Hace cosa de unos días hablé sobre la importancia existencial del punto y de la línea. Y no es para menos, pues es este el “punto” de partida de todo nuestro conocimiento. A la vista está. Gestos, símbolos, los edificios, estructuras químicas como la cadena de ADN y así hasta completar todo lo que vemos y lo que no. Pero esto no se queda sólo en simples apreciaciones; hay razones muy fundamentadas para pensar que la línea y el punto nos hablan en un lenguaje muy “universal”. […]
26 de Diciembre de 2007