Al CDN le va lo suizo

Buenos días por la mañana. Haciendo un repaso generalizado de lo que va sucediendo en el panorama del diseño día a día, he descubierto que lo bueno también gusta. Ni las pocas ganas de levantar los párpados ni las bajas temperaturas de esta mañana han sido suficiente motivo para borrar de mi cara un tenue gesto de alegría. Os voy a contar el por qué. Al CDN (Centro Dramático Nacional) le va lo suizo más que a un tonto un lápiz. Pero no es ese el motivo principal. Se que a vosotros también… Por eso, he recopilado más carteles muy susceptibles de ser descargados. Para que veáis. Hale, ahí va el premio: (01, 02, 03, 04, 05 y 06).

Sí, parece ser que este estilo ha calado hondo en el sentir más profundo de la institución y lo ha adoptado para si como el preferente, no sólo en cartelería, sino en otro soporte… el libro –al menos en la portada-…¡Aleluya! Si habéis visto las obras de teatro y os apetece leerlas, podréis hacerlo, ya que el CDN ha tenido la gentileza de publicarlas en forma de libros (ver imagen). A lo largo de estos meses, desde que publiqué el post “Dulces suizos” el CDN –como es lógico- ha ido produciendo más obras teatrales con el consiguiente gasto de publicidad en papel.

Es agradable ver que la tendencia continúa. Pero si continúa es por algo. No puede ser de otra manera. Está comprobada la legibilidad del estilo. Es un hecho indiscutible que para informar de algo, no hay más que querer hacerlo y disfrutar haciéndolo. Yo, al menos, si disfruto con este estilo. El método es ese, buscar la forma de impactar sin perder ni calidad ni legibilidad en el mensaje a transmitir, y aquí, la voluntad del diseñador es fundamental. Y no hay mejor manera de intentar comunicar que buscando la sencillez y la universalidad. Este estilo no provoca interferencias innecesarias, sólo se recrea en la magnitud y en la belleza de la propia imagen creada (ya sea fotografía, dibujo o pincelada), normalmente muy cuidada, en contraste con el mensaje escrito con tipografía –es destacable el uso del palo seco o sans serif-. Siempre es así. Cuando no hay contraste en el mensaje escrito, lo hallamos en el desprendido por la imagen. La historia del diseño nos ha proporcionado múltiples formas de transmitir mensajes en papel, y esta es, con diferencia, una de las mejores. Las formas orgánicas o puras cobran un protagonismo brutal y el color no se ve limitado en muchos casos. Si hay algo que distingue a este estilo de los demás, es la utilidad y la intención: nunca hallaremos una obra creada en este estilo que no se centre en el objeto del mensaje. Si sólo hace falta un color, encontraremos solo eso. ¿Qué sólo hace falta texto?… la tipografía acaparará todo el protagonismo, hasta elevar su categoría de imagen a niveles insospechados. Finalmente, hay que recalcar que este estilo es uno de los más completos a nivel tipográfico: la tipografía Helvética -50 añazos ya, madre-, la Univers, y un largo etcétera.

Lo que seguramente habrá llamado más la atención, -amén de la maquetación limpia, rigurosa, dinámica y sobria- son las figuras retóricas visuales, imágenes planas a una tinta muy bien resueltas. Es destacable el uso de uno o dos colores como mucho (rojo y negro), norma que debería ser aplicable a rajatabla incluso en el ámbito de la identidad corporativa. Este es un gran ejemplo de cómo hacer las cosas sin recurrir a los ¡$#&%?¿”! e innumerables filtros existentes en algunos programas…

Aunque en fin, ha habido algunos cartelillos por ahí que no me han terminado de convencer… Parece que se emplearon recuadros de color sólido para enmarcar al texto (01, 02, 03), y algún degradado se ha escapado por ahí. Mmhh… no me convence, pero bueno, se entiende que se ha experimentado y que se ha comprobado que estaban mejor los del principio. Me quedo con la sensación de que parece que algo cambia en el ambiente del diseño día a día, que, aunque no es bastante, es un primer paso. Conservaremos la tenue sonrisa. Espero vuestros comentarios. Un saludo.

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