Bookmarkable banners

anuncio_marcado.jpgLlevo diciéndolo cienes y cienes de años y tienen que venir un yanqui a ponerle nombre: “Bookmarkable banners”, lo que seguramente se convertirá en la revolución publicitaria más inmediata. Los que diseñamos campañas online nos rompemos el seso para que el público objetivo haga click en el banner o, si no, que al menos se quede con la oferta en la cabeza para cuando tenga tiempo para adquirir un producto. Y eso es lo fundamental: cómo conseguir que un cliente potencial pueda recortar un vale descuento, marcar con un rotulador una oferta interesante, etc. y guardarse la pieza publicitaria para cuando sea realmente necesaria.

¿Cuántas veces hemos marcado con un rotulador una oferta de trabajo? ¿Cuántas veces hemos recortado un vale-descuento o rasgado una página de ofertas de viajes? Los que habéis nacido con Internet en casa (se os llama “nativos digitales”) no contáis, porque no tenéis ni idea de a qué huele el papel de un periódico recién comprado. Sin embargo, las pautas de este tipo de comportamiento las llevamos en los genes, seas de la generación que seas (fueres).

Y en tiempos en los que es posible disponer de una agenda en el ciberespacio, una página en la que compartir favoritos, una red social a la que comunicar intereses a otras personas, los “Bookmarkable banners” tenían que llegar. Os los presento:

Publicidad de un concierto de un grupo musicalA la izquierda vemos un banner que no tiene nada de convencional: evidentemente existe la posibilidad de clickear y comprar las entradas, pero ¿y si ahora no tengo dinero en mi cuenta? ¿y si se lo quiero decir a un amigo al que sí puede interesarle? ¿y si…? lo que sea, pero ahora no me viene bien. bookmarkable_banners2.jpgPues ahí tienes, para marcarlo en tu calendario, añadirlo a Facebook o, incluso, fijar un recordatorio para el día X. El anunciante se encargará de enviarte un e-mail en la fecha que tú prefieras.

Spongecell, la empresa que ha desarrollado el banner que analizamos, lanza su especialización en diseño de campañas de este tipo, y anuncia en su blog un mensaje del todo clarificador: “Deja de anunciarte en redes sociales y llévate la red social al anuncio” al respecto de los bajos resultados que ofrecen las campañas publicitarias en dichas redes, una afirmación del todo discutible, aunque tienen razón en el hecho de que un “folk inside of social network is there to network, explore and share, and the advertisements are intrusive and unintegrated”.

Ven clara la inclusión de este tipo de banners en redes sociales, aunque considero que es absolutamente válido para cualquier soporte. ¿Cuántas veces hemos recogido un pedazo de papel en el que viene el teléfono de un piso en alquiler? Y el soporte puede ser una farola y no un periódico.

Recuerdo, en mi etapa de estudiante, que el primer anuncio que recorté de una revista fue uno de Mercedes-Benz, en el que aparecía algo similar al siguiente eslogan: “Pensábamos que la realidad era de una forma, hasta que alguien nos enseñó a verla con otros ojos” (casaba con mi etapa rebelde universitaria) y un fotón de Pablo Picasso. Y yo aspiraba a periodista, no a publicista. Con el tiempo me fui fijando en que otras muchas personas también recortaban publicidades que les influían, les gustaban,… lo que fuera, lo cierto es que las miraban cada vez que pasaban páginas en su carpeta - archivador.

Y nunca he tenido un Mercedes ni lo tendré -me mata la vanidad- pero el posicionamiento de esta marca en mi mente tiene una vinculación emocional interesante. Nunca me veréis haciendo otra cosa que ensalzar a Mercedes (excepto con lo de Fernando Alonso, claro).

Y me enrollo porque esto es un ejemplo del “boca-oreja”, la manera de hacer publicidad más tradicional de la historia del hombre. Los ‘Bookmarkable banners’ son una traducción de nuestro comportamiento ante la publicidad tradicional al internet de hoy: compartir, recomendar y comunicar.

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