Hipertexto
Febrero 12, 2009 // Por Alberto Fernández
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.






Adrian Vogel dice...
¡Menudo curro! Felicidades y enhorabuena por la idea. Y gracias por el enlace a El Mundano
12 de Febrero de 2009
Alberto dice...
nou, nou, gracias a ti, Adrian, que te sigo en silencio desde hace tiempo.
13 de Febrero de 2009
Netámbulo dice...
Estupendo y original trabajo. Enhorabuena.
J.
13 de Febrero de 2009
Alberto dice...
Gracias Netámbulo
13 de Febrero de 2009