Para siempre

Esperaba en la cola del supermercado y una mujer le decía a la cajera que le había cobrado de menos. Mientras, recordé que aquella misma mañana un cliente nos había pagado puntualmente.

La mujer del súper, sin saberlo, creó un vínculo afectivo con la cajera, pues gracias a ese gesto no tendría que aguantar al imbécil de su jefe reclamándole que cobre bien a los clientes. Días después supe que aquella anécdota la contó en casa con emoción.

Dicho sea, de paso, que a nuestro cliente, a base de honestidad, le va de maravilla con sus proveedores y clientela. Yo, y cualquiera, trabaja mejor con una persona así.

Dos semanas después volví al mismo supermercado. Un hombre salió apresuradamente cargado de bolsas hacia su coche. La cajera, a la que algo no le cuadraba, se dio cuenta de que había cobrado cinco euros de menos. Salió en su busca pero no dio con él. La ocasión y la espera también me dio para meditar un rato, no en vano acababa de salir de los Juzgados de Plaza de Castilla, en donde tuve que escuchar a un antiguo cliente contar mentiras a un juez para no pagar una factura pendiente.

La cajera tuvo que poner los cinco euros de su bolsillo y mi antiguo cliente perdió el juicio. Los dos. Del anormal que salió corriendo por ganar cinco euros no sé nada, pero suficiente desgracia tiene en el cuerpo, imagino.

Ayer un venezolano entró en el restaurante en donde habitualmente me alimento al mediodía. Le habían robado la cartera y el móvil y no tenía manera de sacar su coche del parking, pues con su cartera se había marchado también el ticket y cuarenta eurazos de sanción que tenía que pagar si quería retirarlo. El propietario del restaurante le cedió su móvil para que llamara a su novia. Antes de que colgara, el dueño se sacó cincuenta euros de su bolsillo y se los dio.

El venezolano se quedó de piedra. Que le den un Oscar si mentía. No supo articular ni un simple gracias. Porque no es tan simple.

Hoy había un furgón cargado con productos ibéricos en la puerta del restaurante. Me he asomado por casualidad y he visto al venezolano dejando dos cajas de vino tinto y varios jamones. Le he visto dando un abrazo a su prestamista favorito.

Después de meditar sobre todo esto he pensado que sería bueno dejarlo por escrito, al menos que quede este texto entre la marabunta de sandeces que tengo que leer a diario en los diarios, entre las torpes acepciones que se transmiten de un lado a otro del charco, con más basura que contenido. Que entre la más injusta mediocridad que ha vivido jamás el ser humano haya un golpe de frescura, la de la calle. La de la realidad.

Abre la ventana o date un paseo: sopla aire fresco.



  1. Para siempre dice...

    [...] No tiene nada que ver con el tema del blog. Pero cada vez que leo una historia como ésta pienso que si me hice un blog en primer lugar es para sacar a la luz cosas que jamás voy a ver publicadas en un medio de comunicación. [...]

  2. Mikel dice...

    Hombre, igual el que salió del super a toda hostia ni se dio cuenta de lo de los cinco euros, y es que tenía prisa….. aunque está claro que tu suposición adereza la historia….

  3. Alberto Fernández dice...

    Es posible, Mikel. Entonces también da que pensar en las que hacemos sin darnos cuenta.

  4. Maria dice...

    El de los 5€ pudo haberse ido sin darse cuenta y el venezolano mentir, pero en ese caso… el primero habría vuelto y el segundo no (y mucho menos con vino y jamones)

    Esta es una de esas “lecciones de vida” que siempre existen y siempre viene bien aprender.

  5. debolsillo dice...

    Ayer llamé tres veces al mismo sitio para cambiar una cita preestablecida para mi jefe. La chica que me atendió era muy amable y me disculpé por hacerlo… Hoy he tenido que llamar otra vez para dejarlo como estaba al principio, le he explicado la situación y le he pedido sinceramente disculpas por hacerla perder el tiempo. Ella ha respondido bien.
    Supongo que si otra persona hace lo mismo de manera despótica su sensación no será la misma, la mía con mi jefe no lo es, desde luego. Pero por lo menos no le he pasado el mal rollo a la recepcionista del mádico.

  6. sara22 dice...

    Historia muy interesante y con moraleja.

    He estado ojeando el blog y tiene muy buena pinta. A seguir así!

  7. Marge_0201 dice...

    Me parece que esta es una de las cosas que hacen que la vida valga la pena.

    ps:estoy OBSESIONADA con tu blog!! me encanta, sobre todo porque ahora estoy en la universidad estudiando mercadotecnia. sigue asi! =)

  8. Alberto Fernández dice...

    Gracias por vuestras aportaciones chicos/as. Es simplemente genial ver que hay “comentarios esperando moderación” y encontrarme con mensajes tan estupendos.

  9. Doña Tecla dice...

    Como tengo muchos años, muchos más que todos vosotros, puedo deciros por experiencia que hay mucha gente honesta, generosa y solidaria. Podría contar muchos ejemplos de cosas que me han sucedido o de las que he sido testigo, y algunas son tan increíbles como la de los 50 euros al venezolano ¡de veras! Es una pena que estas noticias salgan pocas veces a la luz, tal vez porque venden más las fechorías de los sinvergüenzas y estafadores.

    ¿Quién necesita algún euro? Es que tengo algo de calderilla por los bolsillos y…

    ¡¡De todos modos, tened cuidado y que no os roben :) que hay mucho lagarto suelto hijos míos!!

  10. Para siempre dice...

    [...] Para siempreblog.magnoliart.com/2009/05/05/para-siempre/ por The-Wall hace pocos segundos [...]

  11. Jose dice...

    Hace mucho, mucho que no paso por aquí, y siempre que lo hago pienso que es un error no venir con más fecuencia. Hacen falta muchos post como este en la red!

    Felicidades Alberto!

  12. Nico dice...

    me has dejado un agradable sabor de boca antes de irme a la cama…

    quizás exista solución para la raza humana… quizás

    muchas gracias desde el lejano oriente

    Nico inTokio

  13. Nacho Palomar dice...

    Emocionante!

  14. José Kontreras dice...

    Llegue a tu blog por aquellos azares del destino que no entiendo, la cosa que con este post me has dejado enganchado, es una extraordinaria historia de que aun existen seres humanos alla afuera.

    Me gusto muchísimo, creo que para esto es que son los blogs, para compartir esos sentimientos que no tienen espacio en ningún otro lugar, mas que aquí…

    Saludos cordiales desde Guatemala.

Comentarios