La derrota del pobre
Julio 23, 2009 // Por Alberto Fernández
Maruxa tiene 70 años y vive en un pequeño pueblo de Valencia. Un día fue a la capital y se pasó por una peluquería. Mientras ojeaba la revista Hola, a su lado se sentó María Patiño. No tardaron en entablar conversación y sacaron punta a los personajes del corazón que se ponían a tiro. Que si la Ordóñez murió de sobredosis, que si Matamoros está enganchado a la coca, que a la Pantoja ya no hay quien se la crea, etcétera.
Con peinado a estrenar Maruxa volvió al pueblo. Invitó a café a todas sus amigas para contarles lo que le había pasado y en todo momento se refería a la Patiño con un cercano María por aquí, María por allá, como si la conociera de toda la vida: “Bueno, es que María es un cielo, y no cuenta muchas cosas que sabe porque es educadísima”. Las amigas la observaban con cierto recelo, pero con admiración. Asentían a todas las sentencias, incluso a las inventadas.
Llegó el sábado, y con él, el programa ‘Dónde estás corazón’. Las amigas se reunieron en el bar del pueblo para verlo.
Maruxa, vestida de domingo, estaba insoportable: “Que sale, ¡que ya sale!” repetía. Los hombres susurraban comentarios machistas, hasta que, por fin, primer plano de María Patiño. Se volvieron locas. Entrevistaban a Paquirrín, hijo de la Pantoja.
El momento álgido llegó cuando la periodista levantó la voz, envenenada, y gritó: “¡Yo hablo con gente de la calle y sé muy bien lo que opinan de ti!… Sin ir más lejos, esta semana coincidí en la pelu con una mujer espléndida en Valencia ¡y me dijo que eres un niñato insoportable!”. La ovación de las amigas de Maruxa se escuchó en toda la comarca. Maruxa se meó encima.
La cosa fue más allá, porque en un momento la conversación entre los contertulios versó sobre las amigas de María Patiño, y el nombre de Maruxa sonaba constantemente. La abuelita valenciana estaba teniendo sus minutos de gloria y no los desperdició: a cada comentario en televisión ella respondía, exclamaba y citaba. Sus amigas lo celebraban y los hombres del bar intentaban, sin éxito, enviar sms al programa.
Al día siguiente, en misa, sintió algo espiritual, como si el dedo de Dios la estuviera señalando. Durante semanas se empapó de revistas del corazón y se convirtió en toda una erudita en la materia. Maruxa reinaba en las conversaciones sobre el cuché. Nadie le hacía sombra y todo el mundo le rendía una curiosa pleitesía. Maruxa seguía refiriéndose a la Patiño como María, su amiga.
Pasó el tiempo y Maruxa quería más, así que llamó a Antena 3 e intentó ponerse en contacto con ella. No hubo suerte hasta el vigésimo intento:
Maruxa: ¿María?
Patiño: Sí, díme.
Maruxa: ¿Sabes quién soy?
Patiño: No, ¿quién eres?
Maruxa: Soy Maruxa.
Patiño: No caigo.
Maruxa: Nos conocimos en el Marco Aldany de la estación hace unos meses…
Patiño: Aaahm… no, no me acuerdo bien.
Maruxa: Estuvimos hablando de…
Patiño: ¿Maruxa me has dicho, verdad?
Maruxa: ¡Sí!
Patiño: Maruxa, cariño, te tengo que dejar, que tengo un lío tremendo.
Maruxa: Claro, lo entiendo, yo sólo quería…
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Maruxa sólo quería explicarle que desde que la conoció su vida había dado un giro violento: algunas de sus amigas ya no lo eran tanto, las conversaciones con su marido habían dejado de existir, se sentía desplazada, tenía ambiciones inéditas. Entre otras cosas, quería ser tertuliana del corazón. En Canal 9, por ejemplo.
Hoy Maruxa consiguió lo que quería, un hueco en la televisión, y predice el futuro a los que llaman a su 803 en la tele local de la provincia, mientras aguanta que la llamen hija de puta los niñatos valencianos ignorantes de su historia: un instante de fama, aplaudido y aupado por sus vecinas, condecorado por los del pueblo y alrededores, que pronto se disipó y que no supo guardar en donde se guardan las cosas que no sirven de nada: en la basura.






Nacho Palomar dice...
¿Es una historia real?
Qué genial reflexión la tuya, me quedo con el regusto de esas historias que se te quedan en la cabeza dando vueltas durante mucho tiempo.
Gracias!
23 de Julio de 2009
Alberto Fernández dice...
Gracias a ti, Nacho, por leer mis tontás. Y no, no es real, pero podría serlo. Está basado en una conversación que me tocó escuchar hace unos días entre dos MaruJas.
23 de Julio de 2009
Mari Trini Giner dice...
Yo creo que refleja la realidad muy bien. Tal vez no sea real, pero podría serlo perfectamente. Al menos nos queda la esperanza de que no todo el mundo es igual, ni todos pensamos igual.
Gracias por la historia y por los posts
Estoy aprendiendo bastatne, sobre todo, con los últimos de verdades y mentiras publicitarias, llaman a que hagamos una reflexión acerca de lo que estamos viviendo, lo que vemos, lo que leemos y lo que hacemos
Un saludo
1 de Septiembre de 2009