El giro (The big one)
Enero 17, 2010 // Por Alberto Fernández
“Cada unidad militar convierte un ciudadano infeliz en conforme”.
Civilization III. Manual del juego, página 118.
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Presa de la indignación, mi suegra aporrea el mando a distancia y carga contra una presentadora que está arengando a nosequién en directo. Yo me reconforto en su escote. “¡Es que no la soporto!”, grita mientras camina hacia la cocina prometiéndole ciertas cosas en hebreo. Enciendo el móvil, busco un grupo en Facebook sobre el programa y compruebo que está que arde: todos habíamos notado una alteración en la fuerza.

Por naturalizar lanzo una pregunta al aire: “¿Qué te parece si busco ’sexo gratis’ en Facebook?”. Mi suegra asoma la cabeza por la puerta y me suelta “¡Que la den, es insoportable!”. Tomo nota para buscar, después, ’sexo anal’. Hay que documentarse.
La otra sigue meneando su pechamen por el plató entre escenas de sexo implícito. Llega más familia y me pongo a saludar al personal. Qué tal, qué tal, cómo va eso chaval, muacks, muacks, “¿es este tu móvil?” reclama Darth Vader.

Una risa.
Recupero el teléfono, le hablo del cretino de Zapatero y vuelve a llamarme Luke Skywalker. Gritan ¡silencio! en la televisión y, claro, callamos, miramos a la pantalla y se produce un agujero negro.
Todo aquello, y especialmente lo del sexo anal, lo recordé mientras pagaba 22 créditos por unirme al A-Group del Wall Street Journal en Facebook a principios del año 2011.
Pero, bueno, la suscripción al WSJ era lo último que me faltaba para disponer de las mejores fuentes diarias. Recordé con cierta ternura mi antiguo lector de feeds al contemplar mi recién diseñada y ultraoptimizada página de inicio de Facebook.
Como la amistad es una palabra que ya no tiene el mismo sentido que entonces, ahora a los usuarios que son medios de comunicación se les llama “primos”. Eso fue una gran victoria; y un placer “Agregar a Periodista Digital (aún en Beta) como primo”. Y después bloquearlo. Y echarle cal viva. En fin, son aplicaciones, también de Facebook, que hacen mucha gracia a los ciudadanos de nuestra Repúbl(ops!).

Están siendo un éxito, dicen las métricas, comentarios y fans, las tiendas online de nuestros clientes en Facebook. Tenemos previsto que el 70% de lo que vendan lo harán a través de la red social y calculamos que sus antiguas páginas web conseguirán beneficios residuales durante los próximos dos años. Para vuestra información hemos implementado (apretado al botón “instalar”) la pasarela de pago GimmeYourMoneyDude 2.3, y funciona de maravilla.
Pero no todo es campo fértil en las redes sociales. Inexplicablemente el usuario Renfe sigue funcionando igual de mal que cuando vivíamos en la era web (ahora vivimos en la nube, aunque los sueldos siguen siendo web).
Y esto nos ha hecho cambiar, aunque para algunas cosas no tanto: puedo mirar el tiempo y el usuario ‘Viuda de Montesdeoca e Hijos’ sigue sin dar una; mi primo ‘Marca’ contaba ayer que Guti se retira para encontrarse a sí mismo, así que le envié unas amapolas a través de la aplicación FloresTiernas ™. Me llama Juan, que viene a cenar a casa. Busco a a Sergi Arola y le pregunto por el plato de moda.
Y ya no sé qué es Google.






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