Azul

Hace tres meses cumplí siete años de magnoliart. No sé si es mucho o poco. Creo que las dos cosas. Me engaño con que he vivido épocas más difíciles, me aplaudo cuando estoy abajo, cuando subo me olvido el paracaídas, y cuando estoy en el punto medio me pierdo, porque ése no soy yo.

Soy el colmo de la contradicción, y lucharé contra todos los que digan lo mismo que yo (y no me contradigan). Junto un siglo y un segundo y me pregunto si hay algo que cantar.

Quería ser libre, a sabiendas de que algo (bueno) me pasaría. Yo ya había estado aquí. Permítame un aplauso: si no está dispuesto a todo, no se acerque demasiado a mí.

Usted me ha visto siempre en acto de servicio, porque siento una simpatía natural y espontanea hacia las cosas extraordinarias, porque me dibujan las cosas extraordinarias, porque me hacen sentir como en casa.

He aprendido a perder el miedo al fracaso. Es lo más valioso que me han dado estos siete años. El fracaso lo mastico, lo disfruto, me reconozco y lo llamo azul: “He tenido un azul, sigamos adelante”, me digo, y entonces me doy cuenta de que, en algunas ocasiones, sólo con sustituir una palabra -violada- todo es más fácil.

Viva el azul.

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A veces, seis minutos.




Guardado en Emprendedores, Muy personal
  1. Miguel dice...

    ¡Felicidades! Por las oportunidades que brinda el azul…!

  2. Jacinto dice...

    Parece una canción de sabina, de esas que tratan del “azul” y del “azul clarito” , un aplauso

  3. Alberto Fernández dice...

    Bueno, más de la mitad del post lo cantó Bunbury :) Espero que no haya quedado pretencioso.

  4. Doña Tecla dice...

    Azul…
    Fracaso…
    ¿A qué llamamos fracaso? A la falta de éxito, al resultado adverso. Pero todo depende de nuestro concepto de éxito y también del objetivo perseguido.

    Científicos e investigadores contemplan el error como un paso ineludible y valioso para poder avanzar. Y que todos aprendemos y nos hacemos adultos tras aplicar infinitas veces el binomio ensayo-error. El fracaso es sólo un paso más, nunca el final

    A mi edad (el doble que la tuya), mi experiencia me dice que momentos vividos como ‘fracasos’ resultaron ser muy positivos en mi trayectoria, mientras otros considerados como ‘éxitos’ no tuvieron la repercusión que se esperaba.

    Es conveniente ver los hechos con perspectiva y aprender de ellos. Con mis tropezones, yo creo haber aprendido mucho. Y ahora que sé más y me siento más libre, me queda menos tiempo para actuar mejor. Ironías de la vida.

    La gama de azules es amplia, Alberto, y con muchos matices. Hay azules preciosos y muy favorecedores. Me alegra que no tengas miedo al ‘azul’, en cualquiera de los tonos que se presente, y que sigas siempre adelante. Aunque joven, posees una considerable madurez. Te felicito.

  5. Alberto Fernández dice...

    Gracias Doña Tecla, pero creo que en la sociedad en la que vivo no está bien visto el fracaso. ¡Y reivindico el fracaso como valor en un curriculum!

Comentarios