Lo básico no tiene siglas

“It’s the story, stupid”
Stephen King

La semana pasada un cliente me contó que se ha recorrido varias empresas especializadas en métricas y ha terminado por darse cuenta de que sus propios conocimientos son muy superiores a los que se están ofertando. Se plantea, de hecho, la creación de una empresa de este tipo.

Ha aprendido analítica él solo, sin más ayuda (además de foros y blogs) que su cuenta de Google Analytics, AdWords y los resultados empresariales en, aproximadamente, dos años. Pero, por encima de todo, probando cosas y divirtiéndose.

En estos días inciertos leo por todas partes el asunto de la maximización del beneficio -y sus demonios- así como la optimización aplicada a… todo. No existe una empresa que rechace un incremento de ventas, o un bar que no desee servir mejores cafés por un coste más bajo.

Si tenías pensado gastarte un dineral en un máster relacionado con las nuevas tecnologías, y más si estás en paro, te recomiendo que utilices ese dinero en montar algún tipo de negocio en Internet, por pequeño que sea, y que midas tu propia capacidad para vender un bolígrafo, de lo contrario nunca llegarás a director comercial de Bic.

La formación es importante, por supuesto, pero la experiencia es un valor en alza.

Hace seis meses casi me caza una gran empresa: me interesó tanto su sector que estuve todo un puente pegado a la pantalla preparando mi primera presentación. Fui el elegido tras pasar varios filtros y tres entrevistas, dejando atrás un buen número de candidatos con trayectorias muy superiores a la mía. No pudimos llegar a un acuerdo, así que el puesto de trabajo se lo dieron al segundo, y yo gané una gran cuenta.

Les hablé, como si fueran un posible cliente, de su empresa, de sus patas, de su imagen y del contexto en el que habita. Sopesé todo aquello que pudiera sentarles mal (nunca iré a tu casa para criticar tu estilo de vida), decidí correr algunos riesgos, ordené los piropos y difuminé los defectos, pero, sobre todo, les hablé como si se lo explicara a mi madre. Les asesoré -gratuitamente- y al terminar mi charla me aplaudieron. Hubo más, pero prefiero ahorrarte que critiques mi ego.

Si crees que puedes llegar a una entrevista de trabajo con algún tipo de recomendación inequívoca, o incluso con una valoración de lo que la empresa ganaría con un experto como tú, un contratador competente no te dejará escapar. Pero hay más: si eres capaz de simplificar conceptos, dejar a un lado el imperio de las siglas y hacer entender a la de Recursos Humanos, por primera vez en su vida, qué es AdWords, probablemente no se olvide de ti nunca.

Pero, para eso, tienes que haber masticado Analytics y haber soñado con la landpage perfecta.

El conocimiento se demuestra cuando eres capaz de simplificar, y la inteligencia se mide en función de tu capacidad para hacerte entender. Las cosas sencillas son las que calan, no que sepas qué es el CTR. Haz sentir inteligente al que te escucha, y te escuchará más.

A juzgar por los movimientos de algunas importantes empresas en Internet, es cada vez más evidente que el desconocimiento impera y se extiende, mientras la vida online sigue corriendo, cambiando y revolucionando. Realizan acciones complejas, caras y grandilocuentes, pero lo hacen asesorados por la necesidad y eso se nota. A veces da la sensación de que, en su forzadísimo estilo de juego, fallaran los principios más básicos de la comunicación: hacerse entender, hacerse notar, marcar un buen gol, encajar una derrota.

Hace tiempo jugaba en un equipo de kayak polo, y ascendimos a Primera gracias a que fichamos al técnico de la selección. Los que formábamos el equipo llevábamos más de cuatro o cinco años jugando y aunque nos dejábamos el alma en cada partido, nos costaba un mundo hacer uno bueno. El primer entrenamiento con el nuevo míster me dejó pasmado: nos enseñó a pasar el balón. Hablé con él, no entendía nada, creo recordar que hasta me indigné.

Durante la temporada no nos instruyó con grandes tácticas, ni jugadas ensayadas, tal como todos esperábamos, nos enseñó lo más básico: hacerle llegar la pelota a un compañero. Un año después ascendimos practicando un estilo de juego extraordinario.

De momento sabemos que las redes sociales, nuevos medios y demás soportes funcionan muy bien para ofrecer descuentos a los clientes, pero poco más. Y a lo desconocido no te enfrentas junto a alguien que dice tener una bola de cristal, sino junto a alguien que te dice que te peines antes de entrar en Mordor.

Por lo que pueda pasar.




Guardado en Blogs, Comunicación, Emprendedores, Marketing Online, Social, Ventas, Web 2.0
  1. Alberto Fernández dice...

    P.D. Excepto el ADN.

  2. Charo Paredes dice...

    Hola Alberto, gran artículo con excelentes dosis de sentido común. Me ha encantado!

  3. Tweets that mention Lo básico no tiene siglas | El Blog de Magnoliart -- Topsy.com dice...

    [...] This post was mentioned on Twitter by Xavi Bermudez, Alberto Fernández. Alberto Fernández said: Lo básico no tiene siglas http://blog.magnoliart.com/2010/06/28/lo-basico-no-tiene-siglas/ [Post] [...]

  4. Alberto Fernández dice...

    Gracias Charo, encantado de que te haya encantado.

  5. Hitos dice...

    Me gustó mucho el post y sobretodo “El conocimiento se demuestra cuando eres capaz de simplificar, y la inteligencia se mide en función de tu capacidad para hacerte entender” ¿es tuya la frase? ¿la puedo usar nombrandote? Ahora no sé donde colocarla pero por si acaso

  6. Alberto Fernández dice...

    Hola, Hitos, utiliza lo que consideres útil como te apetezca. La frase no creo que sea mía, pues llevo mucho Eduard Punset y neuromarketing por las venas, que no lo dice exactamente así, pero parecido.

Comentarios