“Cada unidad militar convierte un ciudadano infeliz en conforme”.
Civilization III. Manual del juego, página 118.
Presa de la indignación, mi suegra aporrea el mando a distancia y carga contra una presentadora que está arengando a nosequién en directo. Yo me reconforto en su escote. “¡Es que no la soporto!”, grita mientras camina hacia la cocina prometiéndole ciertas cosas en hebreo. Enciendo el móvil, busco un grupo en Facebook sobre el programa y compruebo que está que arde: todos habíamos notado una alteración en la fuerza.
Por naturalizar lanzo una pregunta al aire: “¿Qué te parece si busco ’sexo gratis’ en Facebook?”. Mi suegra asoma la cabeza por la puerta y me suelta “¡Que la den, es insoportable!”. Tomo nota para buscar, después, ’sexo anal’. Hay que documentarse.
La otra sigue meneando su pechamen por el plató entre escenas de sexo implícito. Llega más familia y me pongo a saludar al personal. Qué tal, qué tal, cómo va eso chaval, muacks, muacks, “¿es este tu móvil?” reclama Darth Vader.
Una risa.
Recupero el teléfono, le hablo del cretino de Zapatero y vuelve a llamarme Luke Skywalker. Gritan ¡silencio! en la televisión y, claro, callamos, miramos a la pantalla y se produce un agujero negro.
Todo aquello, y especialmente lo del sexo anal, lo recordé mientras pagaba 22 créditos por unirme al A-Group del Wall Street Journal en Facebook a principios del año 2011.
Pero, bueno, la suscripción al WSJ era lo último que me faltaba para disponer de las mejores fuentes diarias. Recordé con cierta ternura mi antiguo lector de feeds al contemplar mi recién diseñada y ultraoptimizada página de inicio de Facebook.
Como la amistad es una palabra que ya no tiene el mismo sentido que entonces, ahora a los usuarios que son medios de comunicación se les llama “primos”. Eso fue una gran victoria; y un placer “Agregar a Periodista Digital (aún en Beta) como primo”. Y después bloquearlo. Y echarle cal viva. En fin, son aplicaciones, también de Facebook, que hacen mucha gracia a los ciudadanos de nuestra Repúbl(ops!).
Están siendo un éxito, dicen las métricas, comentarios y fans, las tiendas online de nuestros clientes en Facebook. Tenemos previsto que el 70% de lo que vendan lo harán a través de la red social y calculamos que sus antiguas páginas web conseguirán beneficios residuales durante los próximos dos años. Para vuestra información hemos implementado (apretado al botón “instalar”) la pasarela de pago GimmeYourMoneyDude 2.3, y funciona de maravilla.
Pero no todo es campo fértil en las redes sociales. Inexplicablemente el usuario Renfe sigue funcionando igual de mal que cuando vivíamos en la era web (ahora vivimos en la nube, aunque los sueldos siguen siendo web).
Y esto nos ha hecho cambiar, aunque para algunas cosas no tanto: puedo mirar el tiempo y el usuario ‘Viuda de Montesdeoca e Hijos’ sigue sin dar una; mi primo ‘Marca’ contaba ayer que Guti se retira para encontrarse a sí mismo, así que le envié unas amapolas a través de la aplicación FloresTiernas ™. Me llama Juan, que viene a cenar a casa. Busco a a Sergi Arola y le pregunto por el plato de moda.
K.: ¿Sabes cuál es el verdadero problema de nuestra sociedad? Alberto: Cuál. K.: Los atascos. Alberto: Uy, madre. K.: Día estresante y atasco en la M30. Todos los coches están parados y llegas tarde a una reunión. Golpeas enfurecido el volante y te preguntas quién podría sacarte de ésta. Alberto: Gallard… Superman. K.: ¡ERROR! Primero: Superman no podría reorganizar el tráfico. Segundo: si nos lleva en brazos a todos, mal aparcados nos quedamos; y si nos lleva con nuestro coche el último no llega a tiempo, te lo aseguro. Y, además, tendría que ser empleado del Ayuntamiento de Madrid a jornada completa, así que pensar que Superman se haría cargo del tráfico madrileño en lugar de resolver otras cosas más importantes es una idiotez ¿Un mundo que utiliza a un superhombre para el tráfico? No, colega, no, aún no vivimos en un mundo tan perfecto. Alberto: Me rindo. K.: ¡Que ya no hay héroes! Alberto: Claaaaaaaaaro. K.: Nadie puede sacarte de un atasco, y no hay héroe que pueda remediarlo. Neil Armstrong fue el último, y tampoco. Alberto: Fernando Torres. K: Estoy rifando un puñetazo. Alberto: Vale, o sea que los conductores nos planteamos todo esto, de manera semiconsciente, mientras freímos nuestros nervios en la carretera. Y llegamos a un estado de frustración tan grande que… K.: Veo que me sigues, joven. Resulta que empleamos el peor momento del día, el más negativo, mientras estamos parados en la M30, para pensar en las cosas realmente importantes en nuestra vida: qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Alberto: Ciudadanos en un atasco. Venimos del curro. Vamos a una reunión. Y tú no tienes coche. K.: … y viendo aquellas gachas blancas dentro de la celada las llegó a las narices, y en oliéndolas dijo: por vida de mi señora Dulcinea del Toboso, que son requesones los que aquí me has puesto, traidor, bergante y mal mirado escudero. Alberto: O sea, que te deje el coche.
1. Nunca le daré un proyecto a un amigo si ostento un cargo de responsabilidad.
2. Nunca le daré un cargo a un amigo si ostento un cargo de responsabilidad.
3. Soy un profesional, y eso me hace conseguir nuevos y mejores clientes.
4. Cada día soy mejor persona y, de hecho, soy un ejemplo para las generaciones siguientes.
5. Los notarios son gente buena y honrada. Es lo que tiene la horchata.
6. Declaro, cumplo y cumpliré mis deberes con Hacienda.
7. No pagaré una parte de mi piso con dinero negro.
8. Pido factura al fontanero y abono el IVA satisfecho, pues contribuyo al bienestar.
9. En política la gente es seria, vocacional, e intelectualmente apasionada.
10. ¿Qué son las putas?
Si se siente trangredido, y si, además, es usted fiel a su pareja, está con nosotros.
Maruxa tiene 70 años y vive en un pequeño pueblo de Valencia. Un día fue a la capital y se pasó por una peluquería. Mientras ojeaba la revista Hola, a su lado se sentó María Patiño. No tardaron en entablar conversación y sacaron punta a los personajes del corazón que se ponían a tiro. Que si la Ordóñez murió de sobredosis, que si Matamoros está enganchado a la coca, que a la Pantoja ya no hay quien se la crea, etcétera.
Con peinado a estrenar Maruxa volvió al pueblo. Invitó a café a todas sus amigas para contarles lo que le había pasado y en todo momento se refería a la Patiño con un cercano María por aquí, María por allá, como si la conociera de toda la vida: “Bueno, es que María es un cielo, y no cuenta muchas cosas que sabe porque es educadísima”. Las amigas la observaban con cierto recelo, pero con admiración. Asentían a todas las sentencias, incluso a las inventadas.
Llegó el sábado, y con él, el programa ‘Dónde estás corazón’. Las amigas se reunieron en el bar del pueblo para verlo.
Maruxa, vestida de domingo, estaba insoportable: “Que sale, ¡que ya sale!” repetía. Los hombres susurraban comentarios machistas, hasta que, por fin, primer plano de María Patiño. Se volvieron locas. Entrevistaban a Paquirrín, hijo de la Pantoja.
El momento álgido llegó cuando la periodista levantó la voz, envenenada, y gritó: “¡Yo hablo con gente de la calle y sé muy bien lo que opinan de ti!… Sin ir más lejos, esta semana coincidí en la pelu con una mujer espléndida en Valencia ¡y me dijo que eres un niñato insoportable!”. La ovación de las amigas de Maruxa se escuchó en toda la comarca. Maruxa se meó encima.
La cosa fue más allá, porque en un momento la conversación entre los contertulios versó sobre las amigas de María Patiño, y el nombre de Maruxa sonaba constantemente. La abuelita valenciana estaba teniendo sus minutos de gloria y no los desperdició: a cada comentario en televisión ella respondía, exclamaba y citaba. Sus amigas lo celebraban y los hombres del bar intentaban, sin éxito, enviar sms al programa.
Al día siguiente, en misa, sintió algo espiritual, como si el dedo de Dios la estuviera señalando. Durante semanas se empapó de revistas del corazón y se convirtió en toda una erudita en la materia. Maruxa reinaba en las conversaciones sobre el cuché. Nadie le hacía sombra y todo el mundo le rendía una curiosa pleitesía. Maruxa seguía refiriéndose a la Patiño como María, su amiga.
Pasó el tiempo y Maruxa quería más, así que llamó a Antena 3 e intentó ponerse en contacto con ella. No hubo suerte hasta el vigésimo intento:
Maruxa: ¿María?
Patiño: Sí, díme.
Maruxa: ¿Sabes quién soy?
Patiño: No, ¿quién eres?
Maruxa: Soy Maruxa.
Patiño: No caigo.
Maruxa: Nos conocimos en el Marco Aldany de la estación hace unos meses…
Patiño: Aaahm… no, no me acuerdo bien.
Maruxa: Estuvimos hablando de…
Patiño: ¿Maruxa me has dicho, verdad?
Maruxa: ¡Sí!
Patiño: Maruxa, cariño, te tengo que dejar, que tengo un lío tremendo.
Maruxa: Claro, lo entiendo, yo sólo quería…
- Click -
Maruxa sólo quería explicarle que desde que la conoció su vida había dado un giro violento: algunas de sus amigas ya no lo eran tanto, las conversaciones con su marido habían dejado de existir, se sentía desplazada, tenía ambiciones inéditas. Entre otras cosas, quería ser tertuliana del corazón. En Canal 9, por ejemplo.
Hoy Maruxa consiguió lo que quería, un hueco en la televisión, y predice el futuro a los que llaman a su 803 en la tele local de la provincia, mientras aguanta que la llamen hija de puta los niñatos valencianos ignorantes de su historia: un instante de fama, aplaudido y aupado por sus vecinas, condecorado por los del pueblo y alrededores, que pronto se disipó y que no supo guardar en donde se guardan las cosas que no sirven de nada: en la basura.
1. Prefiero trabajar más y hablar menos.
2. Preferiría currarme más los post y no poner un simple vídeo de Youtube.
3. Aunque no lo parezca escribo bastante, pero termino los textos, los leo y a la basura (¿qué me pasa doctor?)
4. Leo más blogs que nunca, y me estoy volviendo algo más loco de lo normal.
Aunque agradezco mucho las llamadas y mails por saber qué ha sido de este -para mí- sacrosanto blog, me gustaría abrir el pico para decir algo interesante y no tonterías.
Así que, hasta nueva orden, see you soon.
PD. Qué te apuestas a que esta noche saco un post con un vídeo de Youtube. Mmmh…