La redención de Mahindra Satyam
13 de Julio de 2010. Por Alberto Fernández
“Todos las zonas que se pueden besar se pueden morder, excepto el labio superior, el interior de la boca y los ojos”
Kama Sutra.

Mahindra Satyam, una consultora tecnológica india, ha sido la otra de las ganadoras del Mundial de Sudáfrica. Has visto su logotipo en las vallas de todos los partidos (de lejos parecía una filial de Mahou) junto a los habituales, los de las grandes multinacionales, que nunca vieron con buenos ojos compartir un espacio publicitario junto a una marca que arrastraba un caso de fraude que terminó con su junta directiva en la cárcel en 2009. Estas son las particulares mil y una noches del llamado Enron indio.
En 2007 un gigante asiático llamado Satyam (nombre que, por cierto, significa “verdad”) firma un supercontrato con la Fifa de 200 millones de dólares para desarrollar sus sistemas, administrar intranets, gestionar la venta de billetes online, telefonía, televisión, equipos informáticos, logística y gestión del voluntariado. Con decenas de miles de empleados, presencia en 57 países y grandes clientes en todo el mundo, la tecnológica parecía disfrutar de años felices.
Para algunos. Porque Ramalinga Raju, candidato a nombre musical del año, presidente y fundador de Satyam, envía en enero de 2009 una carta a su propia empresa en la que confiesa haber inflado las cuentas. El fraude ascendía a dos billones de dólares, todo un escándalo que atajó el Gobierno indio, que intervino la compañía, abrió la puerta a inversores y envío a prisión a todo el equipo directivo. En nuestro país, como somos diferentes, a Ramalinga Raju lo hubiéramos nombrado presidente de la patronal.
A un año de celebrar el mayor evento deportivo del planeta, el contrato con la Fifa pendía de un hilo.
Esta situación es, sin embargo, más que suficiente para que algunas de sus grandes cuentas cancelen los contratos de inmediato: Nestlé, General Motors, General Electric y el propio Gobierno de Estados Unidos huyen de su cartera de clientes. Se produce un importante éxodo de empleados y comienza una larga lista de juicios que cercenan cualquier intento de recuperación del tuerto indio. Una crisis de credibilidad de dimensiones épicas.
Contra todo pronóstico, en abril, Tech Mahindra, una tecnológica local de la que British Telecom es propietaria de un tercio, compra el 51% de Satyam por 628 millones de dólares. Nace Mahindra Satyam.

El reto para lavar la cara de un mónstruo que mantiene el nombre debió de ser complicado de masticar para el departamento de marketing.

El nuevo presidente, Chander Prakash Gurnani, asegura que el nombre y la tradición de Mahindra limpiarán la suciedad de Satyam.
Para intentar que el mundo creyera su renovada manera de hacer las cosas, disparan una importante batería de acciones de comunicación para anunciar los nombramientos y novedades empresariales.
Gurnani abre una cuenta de Twitter, crean un usuario llamado buzzmahindrasatyam en Youtube, una fan-page en Facebook, otra en Linkedin y un blog corporativo.
A Gurnani le siguen 607 personas en Twitter, los 18 vídeos que disponen en Youtube no suman más de 10.000 reproducciones -incluyendo un spot y declaraciones de sus directivos en entrevistas-, la página de Facebook tiene 567 fans, aún cuando en India hay más de diez millones de personas registradas en la red social, y 14.000 seguidores en Linkedin. Entre los 24 posts que tiene el blog corporativo no hay más de cuatro comentarios y escasas referencias al mismo.
Tal como actúan en Facebook se diría que afrontan el trauma con valentía:

Seguían la línea que podría marcar cualquier libro de social-media, pero necesitaban más. Necesitaban un salvavidas llamado Fifa, y se fijaron la meta de alcanzar un acuerdo de patrocinio. Qué mejor que aparecer junto a deportistas de elite y para todo el planeta. Era La Oportunidad.
Qué mejor que una oportunidad de negociar un acuerdo de servicios por publicidad. Y qué hay mejor que aparecer en la foto junto a las grandes marcas.
Pues hay una cosa: que las grandes marcas aparezcan sin el mónstruo.
El bueno de Gurnani se debió quedar de piedra cuando leyó el último e-mail de Zurich: “The name ‘Mahindra Satyam’ cannot be approved by Fifa as the brand conflicts with one of our partners” (El nombre Mahindra Satyam no puede ser aprobado por Fifa ya que la marca entra en conflicto con uno de nuestros partners), decía.
¿Quién del club de los millonarios se opuso a compartir piso? Los partners de la Fifa son seis: Adidas, Coca Cola, Emirates, Hyundai – Kia, Visa y Sony.
Satyam es un viejo conocido de algunos de ellos: Sony, a pesar de todo, mantiene vigente su acuerdo de subcontratación de servicios informáticos. Pero hay una, en el pelotón de fusilamiento, que había tenido relaciones comerciales con Satyam, Coca Cola. Canceló su contrato en febrero de 2009. Un negocio que proporcionaba a los indios entre 30 y 50 millones de dólares al año.
Sin embargo, en la foto hay otra especialmente sospechosa, Hyundai, que viene de atravesar unas aguas complicadísimas. Precisamente mientras los amigos de Satyam firmaban con la Fifa, en 2007, un tribunal encontraba culpable al presidente de la surcoreana, Chung Mong-Koo, en un caso de soborno a políticos para afianzar su posición en Asia. Es fácil suponer que en Hyundai no querían más escándalos en las inmediaciones de su marca.
Debió ser la negociación más compleja, y a varias bandas, en la vida de los estrenados directivos de Mahindra Satyam que, finalmente, lograron convencer a los organizadores del Mundial y se convirtieron en la primera marca india que hacía este tipo de publicidad.
Nunca sabremos los términos del acuerdo, aseguran que ha sido costoso en muchos sentidos, pero sí sabemos que la Fifa ha recaudado, sólo en patrocinios, 1.2 billones de dólares en la copa africana.
En lo que respecta a resultados, la división de gestión de eventos deportivos de Mahindra Satyam piensa generar hasta el siguiente Mundial al menos 100 millones de dólares en beneficios, 70 más de lo que han hecho hasta ahora, gracias a la exposición de su marca en los partidos.
El pico soñado de cualquier yonki de las métricas. Muy superior, además, al impacto de otra novata en esto de patrocinar eventos deportivos, la china Yingli Green Energy, y eso que tuvo un minuto de gloria con la mano del uruguayo Luis Suárez ante Ghana.
Los directivos que llegaron a la nueva Mahindra Satyam hicieron lo que cualquier asesoría les hubiera aconsejado: abrir las ventanas para airear el olor a chamuscado, concentrar y difundir sus impactos, pero ni una de las estrategias de social-media era capaz de encarar una crisis tan gigantesca. A grandes males, grandes remedios: Mahindra Satyam ha demostrado una capacidad para salvar obstáculos increíble, ha dispuesto de personas con una capacidad de negociación brillante y han trabajado en la misma dirección: lograr un trabajo perfecto como proveedor del Mundial, y lucir su estrenado logotipo junto a los grandes.
Al final su cuenta en Youtube no es más que un archivador público de sus vídeos, Facebook un enumerador de apariciones en medios, el blog es su sala de prensa, y la cuenta de Twitter del presidente tiene menos influencia, incluso, que la mía.
Enhorabuena a los premiados.
1 Comentario »
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1. La publicidad en blogs es eficaz. Ni en broma. Y hemos probado con productos y creatividades de todo tipo durante los últimos dos años en todos los grandes blogs en castellano y en inglés, mediante contrato directo o AdSense. Desconozco las razones, pero mucho me temo que el hecho de que la lectura se realice por RSS o que el lector sea habitual complica los resultados. Puede que el producto no sea adecuado para venderlo en blogs, sí, eso pensé con la primera campaña, pero cuando llevas cincuenta y los datos se mantienen (o se superan a la baja), entonces no puedo verlo de otro modo.
Por eso merece la pena pasear por la Historia del Arte desde este prisma, pues observamos cómo administrar el miedo con sabiduría se convierte en una virtud. Un palacio gigante en Egipto es una muestra de poder y de respeto relacionado con el terror. Es la imagen del poder. Las esculturas del Románico resultaron ser una inversión espectacular para instruir a los fieles, analfabetos del todo, en la cultura del miedo al castigo divino. Es el poder de la imagen.
